Movimiento 4 de junio

El movimiento 4 de junio fue creado para mantener viva la memoria y vigentes los ideales de aquellos revolucionarios que en 1943 empezaron a escribir la historia mas fecunda de la República Argentina, desalojando del poder a quienes llevaron a la Nación a la pobreza y a la entrega.
¡QUE VIVA POR SIEMPRE LA REVOLUCIÓN DEL 4 DE JUNIO DE 1943!

jueves, 4 de junio de 2015

A 72 años de la gloriosa revolución del 4 de junio de 1943


Un grupo de militares se levantaba, el 4 de junio de 1943, contra uno de los gobiernos mas corruptos y entreguistas de todos los tiempos y ponía fin a la denominada "Década infame". Juan Domingo Perón fue uno de los ideólogos de una revolución que quedará en la historia y movilizara y unirá al pueblo como nunca antes.

La debacle nacional, el hambre, la desocupación y fundamentalmente la corrupción ilimitada, los permanentes fraudes electorales y la entrega del patrimonio nacional y los empresas vitales para el desarrollo del país llevaron a un grupo de militares a que la mañana del 4 de junio d 1943 se revelaran contra el estado ignominioso del país al que lo habían arrojado una clase política que asumía solamente para “administrar” los intereses foráneos (sobre todo británicos)
El "Grupo de Obra de Unificación" (GOU), un conjunto de militares, fundado el 10 de marzo de 1943 en los salones del "Hotel Conte" (Frente a Plaza de Mayo), por iniciativa de los tenientes coroneles Miguel Montes y Urbano de la Vega, que fue creciendo en influencia dentro de las filas castrenses, tomó las riendas de una decisión necesaria para la coyuntura de aquellos tiempos.
Sus principales referentes eran el coronel Juan Domingo Perón y el teniente coronel Enrique González. Los dos eran oficiales del Estado Mayor General, graduados en la Escuela Superior de Guerra, de la que además Perón era profesor de historia militar. Consultado sobre estos acontecimientos recordaba Juan Perón: “Antes del 4 de junio y cuando el golpe de Estado era inminente, se buscaba salvar las instituciones con un paliativo o por convenios políticos, a los que comúnmente llamamos "acomodos". En nuestro caso, ello pudo evitarse porque, en previsión de ese peligro, habíamos constituido un organismo serio, injustamente difamado: el famoso GOU.
 El GOU era necesario para que la revolución no se desviara, como la del 6 de septiembre. […] Conviene recordar que las revoluciones las inician los idealistas con entusiasmo, con abnegación, desprendimiento y heroísmo, y las aprovechan los egoístas y los nadadores en río revuelto”.
Los integrantes del GOU se declaraban partidarios de la neutralidad en la guerra mundial, anticomunistas y hartos del fraude electoral. Comenzaron a preparar el derrocamiento del gobierno antipopular y antinacional tomando contacto formal con dirigentes partidarios del socialismo, conservadorismo y radicales que coincidían en impedir la candidatura de Patrón Costas, en lo que profetizaban como otras elecciones fraudulentas.
El presidente Castillo eligió el 7 de junio de 1943 para lanzar la candidatura de Patrón Costas, organizando un acto donde el candidato había preparado su discurso de lanzamiento en el que, contra todos los pronósticos, evitaba definirse sobre la neutralidad. Según fuentes históricas tenia previsto decir en el posteriormente impedido discurso:
-“Desde la edad de 23 años, en que fui llamado a ocupar el Ministerio de Hacienda de mi provincia natal, he militado siempre en las filas de los partidos de derecha; lo proclamo bien alto y con orgullo en esta alta hora en que el izquierdismo está en boga. En el término conservador, como yo lo entiendo, caben todas las reformas que exija nuestra evolución progresiva, para perfeccionar, depurar y hacer eficiente nuestra democracia, para asegurar la libertad dentro del orden y para llegar a la paz social, no por la lucha de clases, sino por la conciliación de sus intereses. […] Ser conservador es querer una organización social y política con jerarquías, pero entiéndase bien, con la jerarquía que da la conducta ejemplar, la inteligencia, la ciencia, el arte, el trabajo, los servicios prestados al país; el nacimiento, cuando se sabe honrar la estirpe; la fortuna cuando se es digno de ella. […] Seguimos el conflicto sin olvidar nuestros antecedentes de Nación democrática, amante de la libertad, celosa de su independencia, solidaria siempre con los grandes principios cuya subsistencia interesa a toda la humanidad para mantener un mundo de libertad, de paz y de justicia”.
Jamas pudo pronunciar este discurso y mucho menos lanzar su candidatura a presidente. En la madrugada del 4 de junio, la acción revolucionaria de los integrantes del GOU terminaba con el mandato del presidente Castillo, a lo que Perón se refiriera de esta manera con respecto a los hechos:
“La revolución comenzó en el preciso instante en que los cuadros medios del Ejército, entre quienes me identificaba, tomaron conciencia de la situación y resolvieron que las cartas estaban echadas. El día 3 por la tarde estuve encerrado en mi departamento planificando el día siguiente. Paralelamente, el doctor Castillo recorrió las guarniciones de Palermo y terminó instalándose en la Rosada junto a todo el gabinete a la espera de la tormenta inminente. Sabía que el golpe estaba en marcha. Para rematar la velada, llamé por teléfono al general Ramírez que estaba en Campo de Mayo y le pedí que fuese hasta Casa de Gobierno para saber cómo venía la mano. Le transmití: ‘decile que no se puede joder más y que se las tiene que tomar’. Todo había pasado tan rápido que la mayoría de la población no se había enterado del cambio de gobierno, fue entonces que le pedí a Mercante que hiciera salir a la calle a un grupo de efectivos para que incendiaran algunos vehículos. Un poco de acción psicológica no viene nada mal para despabilar a los curiosos”.
En las páginas del diario socialista "La Vanguardia" se podía leer la siguiente columna de opinión:
“El gobierno del doctor Castillo fue el gobierno de la burla y el sarcasmo. Su gestión administrativa se desenvolvió en el fango de la arbitrariedad, el privilegio, la coima y el peculado. Toleró ministros y funcionarios ladrones, y firmó, displicentemente, medidas que importaban negociados. Nada ni nadie le contenía en su insana política de rapacidad y de oligarquía. Eligió su sucesor a pesar del clamor de la opinión pública y de la repugnancia de algunos miembros del partido oficial. La fórmula de los grandes deudores de los bancos oficiales contaba con la impunidad oficial”.
Una vez consumado el desalojo de los infames del gobierno se produjo, en la Casa Rosada,  la primera reunión de las nuevas autoridades constituidas.
En el cónclave se discutió quién sería la persona que llevaría el mando de la presidencia de la Nación.
 Todos coincidían en la idea que debía ser un general y que el hombre indicado era Pedro Pablo Ramírez. Contaba Peron:
 "La sorpresa más significativa la dio Rawson, que se sentó en el sillón presidencial y armó un gabinete a piacere, sin consultar a nadie. Claro, pasó que se consideró el jefe supremo de la revolución, y flojo de entendederas así como era, negoció con la oligarquía el nuevo elenco gubernamental. El resultado fue que volvían al gobierno los que acabábamos de echar a patadas. Recuerdo que fuimos hasta la Casa de Gobierno y entramos intempestivamente al despacho principal. Él estaba allí, sentado muy ridículo detrás del escritorio en el sillón de Rivadavia. Me acerqué y extendiéndole su renuncia le dije: ‘puede ir saliendo, terminó su mandato’. Rawson, levantó la vista y me dijo: ‘¡Cómo, tan pronto!’ Tomó sus cosas y se retiró”.
Mientras tanto el depuesto presidente Castillo, luego de huir de la Casa Rosada, se refugió en un barreminas de la Armada esperando a unas inexistentes fuerzas leales para que lo vayan a rescatar y devolverles la primera magistratura. Ese alocado sueño jamás se cumplió y el 5 de junio, en horas de la mañana desembarcó en el puerto de La Plata y presentó su renuncia a la presidencia en la ciudad de las diagonales.
Terminaba una de las etapas mas negras de la historia argentina y comenzaba la era que iba a parir al mas grande movimiento popular de toda América: El Justicialismo.
Aquellos patriotas iniciaron los 12 años mas gloriosos de todos los tiempos, rompiendo los lazos colonialistas que ni la revolución de mayo había tenido la intención de interrumpir. Nacía una nueva Nación.

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