Movimiento 4 de junio

El movimiento 4 de junio fue creado para mantener viva la memoria y vigentes los ideales de aquellos revolucionarios que en 1943 empezaron a escribir la historia mas fecunda de la República Argentina, desalojando del poder a quienes llevaron a la Nación a la pobreza y a la entrega.
¡QUE VIVA POR SIEMPRE LA REVOLUCIÓN DEL 4 DE JUNIO DE 1943!

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domingo, 4 de junio de 2017

La gloriosa revolución del 4 de junio, se producía hace 74 años




El viernes 4 de junio de 1943 las tropas militares marcharon sobre Buenos Aires deponiendo al presidente catamarqueño Ramón Castillo. La revolución militar puso fin a la denominada “década Infame” que llevo adelante las bases de un modelo colonial y de un sistema vapuleado por la corrupción que sumía al pueblo a la pobreza y a la esclavitud.
El Teniente General santiagueño Arturo Rawson, el General de División entrerriano Pedro Pablo Ramírez y el General de División bonaerense Edelmiro Julián Farrel fueron las cabezas del alzamiento y los que se sucedieron en el cargo de presidente de la Nación.
Rawson lo fue solo 3 días, del 4 al 7 de junio sin llegar a asumir como presidente, Ramírez lo hizo desde el 7 de junio hasta el 25 de febrero de 1944 y Farrel completó su gobierno hasta la llegada de Perón, votado por el pueblo en elecciones libres y transparentes, el 4 de junio de 1946.
En el ámbito militar, el Grupo Obra de Unificación (GOU), con el coronel Juan Domingo Perón como uno de sus líderes intelectuales, tuvo un papel trascendente en dicha revolución, ya que fue el autor y redactor de la proclama revolucionaria.
Desde ese momento la Argentina vivió sus años de mayor desarrollo, orden y progreso que no lo había tenido antes y tampoco lo tuvo posterior a 1955 cuando la autodenominada "Revolución Libertadora" derrocó al segundo gobierno de Juan Domingo Perón.
¡Viva la revolución del 43! ¡Vivan los patriotas del GOU!

viernes, 27 de mayo de 2016

Acto a 73 años de la Revolución de 1943.


Con motivo de cumplirse el 73° aniversario de la revolución encabeza por el Grupo Obra de Unificación (GOU) se realizará una charla, el próximo 4 de junio de 2016, en Lavalle 1330, 2° Piso, oficina 7 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La charla tendrá como protagonista principal al luchador de los jubilados y eterno difusor de la causa justicialista, Rubén Gioannini quién también se desempeña, de lunes a viernes de 19 a 20 horas, como conductor del programa "Tiempo Nacional" que se emite por AM 650, Radio Belgrano.
El acto será conducido por el periodista y conductor de nuestro Movimiento 4 de Junio, Juan Imperial que dará marco de charla periodística al acto.
El acto también contará con las reflexiones de la mirada joven de Línea Nacional (corriente joven nacionalista a la que adhiere nuestro movimiento) que será representada por Luciano Schwindt y Alejando Ogando (Conductor político de Línea Nacional).
Sobre el final se leerán preguntas del público al orador principal.
Los esperamos a todos los compañeros.

jueves, 4 de junio de 2015

A 72 años de la gloriosa revolución del 4 de junio de 1943


Un grupo de militares se levantaba, el 4 de junio de 1943, contra uno de los gobiernos mas corruptos y entreguistas de todos los tiempos y ponía fin a la denominada "Década infame". Juan Domingo Perón fue uno de los ideólogos de una revolución que quedará en la historia y movilizara y unirá al pueblo como nunca antes.

La debacle nacional, el hambre, la desocupación y fundamentalmente la corrupción ilimitada, los permanentes fraudes electorales y la entrega del patrimonio nacional y los empresas vitales para el desarrollo del país llevaron a un grupo de militares a que la mañana del 4 de junio d 1943 se revelaran contra el estado ignominioso del país al que lo habían arrojado una clase política que asumía solamente para “administrar” los intereses foráneos (sobre todo británicos)
El "Grupo de Obra de Unificación" (GOU), un conjunto de militares, fundado el 10 de marzo de 1943 en los salones del "Hotel Conte" (Frente a Plaza de Mayo), por iniciativa de los tenientes coroneles Miguel Montes y Urbano de la Vega, que fue creciendo en influencia dentro de las filas castrenses, tomó las riendas de una decisión necesaria para la coyuntura de aquellos tiempos.
Sus principales referentes eran el coronel Juan Domingo Perón y el teniente coronel Enrique González. Los dos eran oficiales del Estado Mayor General, graduados en la Escuela Superior de Guerra, de la que además Perón era profesor de historia militar. Consultado sobre estos acontecimientos recordaba Juan Perón: “Antes del 4 de junio y cuando el golpe de Estado era inminente, se buscaba salvar las instituciones con un paliativo o por convenios políticos, a los que comúnmente llamamos "acomodos". En nuestro caso, ello pudo evitarse porque, en previsión de ese peligro, habíamos constituido un organismo serio, injustamente difamado: el famoso GOU.
 El GOU era necesario para que la revolución no se desviara, como la del 6 de septiembre. […] Conviene recordar que las revoluciones las inician los idealistas con entusiasmo, con abnegación, desprendimiento y heroísmo, y las aprovechan los egoístas y los nadadores en río revuelto”.
Los integrantes del GOU se declaraban partidarios de la neutralidad en la guerra mundial, anticomunistas y hartos del fraude electoral. Comenzaron a preparar el derrocamiento del gobierno antipopular y antinacional tomando contacto formal con dirigentes partidarios del socialismo, conservadorismo y radicales que coincidían en impedir la candidatura de Patrón Costas, en lo que profetizaban como otras elecciones fraudulentas.
El presidente Castillo eligió el 7 de junio de 1943 para lanzar la candidatura de Patrón Costas, organizando un acto donde el candidato había preparado su discurso de lanzamiento en el que, contra todos los pronósticos, evitaba definirse sobre la neutralidad. Según fuentes históricas tenia previsto decir en el posteriormente impedido discurso:
-“Desde la edad de 23 años, en que fui llamado a ocupar el Ministerio de Hacienda de mi provincia natal, he militado siempre en las filas de los partidos de derecha; lo proclamo bien alto y con orgullo en esta alta hora en que el izquierdismo está en boga. En el término conservador, como yo lo entiendo, caben todas las reformas que exija nuestra evolución progresiva, para perfeccionar, depurar y hacer eficiente nuestra democracia, para asegurar la libertad dentro del orden y para llegar a la paz social, no por la lucha de clases, sino por la conciliación de sus intereses. […] Ser conservador es querer una organización social y política con jerarquías, pero entiéndase bien, con la jerarquía que da la conducta ejemplar, la inteligencia, la ciencia, el arte, el trabajo, los servicios prestados al país; el nacimiento, cuando se sabe honrar la estirpe; la fortuna cuando se es digno de ella. […] Seguimos el conflicto sin olvidar nuestros antecedentes de Nación democrática, amante de la libertad, celosa de su independencia, solidaria siempre con los grandes principios cuya subsistencia interesa a toda la humanidad para mantener un mundo de libertad, de paz y de justicia”.
Jamas pudo pronunciar este discurso y mucho menos lanzar su candidatura a presidente. En la madrugada del 4 de junio, la acción revolucionaria de los integrantes del GOU terminaba con el mandato del presidente Castillo, a lo que Perón se refiriera de esta manera con respecto a los hechos:
“La revolución comenzó en el preciso instante en que los cuadros medios del Ejército, entre quienes me identificaba, tomaron conciencia de la situación y resolvieron que las cartas estaban echadas. El día 3 por la tarde estuve encerrado en mi departamento planificando el día siguiente. Paralelamente, el doctor Castillo recorrió las guarniciones de Palermo y terminó instalándose en la Rosada junto a todo el gabinete a la espera de la tormenta inminente. Sabía que el golpe estaba en marcha. Para rematar la velada, llamé por teléfono al general Ramírez que estaba en Campo de Mayo y le pedí que fuese hasta Casa de Gobierno para saber cómo venía la mano. Le transmití: ‘decile que no se puede joder más y que se las tiene que tomar’. Todo había pasado tan rápido que la mayoría de la población no se había enterado del cambio de gobierno, fue entonces que le pedí a Mercante que hiciera salir a la calle a un grupo de efectivos para que incendiaran algunos vehículos. Un poco de acción psicológica no viene nada mal para despabilar a los curiosos”.
En las páginas del diario socialista "La Vanguardia" se podía leer la siguiente columna de opinión:
“El gobierno del doctor Castillo fue el gobierno de la burla y el sarcasmo. Su gestión administrativa se desenvolvió en el fango de la arbitrariedad, el privilegio, la coima y el peculado. Toleró ministros y funcionarios ladrones, y firmó, displicentemente, medidas que importaban negociados. Nada ni nadie le contenía en su insana política de rapacidad y de oligarquía. Eligió su sucesor a pesar del clamor de la opinión pública y de la repugnancia de algunos miembros del partido oficial. La fórmula de los grandes deudores de los bancos oficiales contaba con la impunidad oficial”.
Una vez consumado el desalojo de los infames del gobierno se produjo, en la Casa Rosada,  la primera reunión de las nuevas autoridades constituidas.
En el cónclave se discutió quién sería la persona que llevaría el mando de la presidencia de la Nación.
 Todos coincidían en la idea que debía ser un general y que el hombre indicado era Pedro Pablo Ramírez. Contaba Peron:
 "La sorpresa más significativa la dio Rawson, que se sentó en el sillón presidencial y armó un gabinete a piacere, sin consultar a nadie. Claro, pasó que se consideró el jefe supremo de la revolución, y flojo de entendederas así como era, negoció con la oligarquía el nuevo elenco gubernamental. El resultado fue que volvían al gobierno los que acabábamos de echar a patadas. Recuerdo que fuimos hasta la Casa de Gobierno y entramos intempestivamente al despacho principal. Él estaba allí, sentado muy ridículo detrás del escritorio en el sillón de Rivadavia. Me acerqué y extendiéndole su renuncia le dije: ‘puede ir saliendo, terminó su mandato’. Rawson, levantó la vista y me dijo: ‘¡Cómo, tan pronto!’ Tomó sus cosas y se retiró”.
Mientras tanto el depuesto presidente Castillo, luego de huir de la Casa Rosada, se refugió en un barreminas de la Armada esperando a unas inexistentes fuerzas leales para que lo vayan a rescatar y devolverles la primera magistratura. Ese alocado sueño jamás se cumplió y el 5 de junio, en horas de la mañana desembarcó en el puerto de La Plata y presentó su renuncia a la presidencia en la ciudad de las diagonales.
Terminaba una de las etapas mas negras de la historia argentina y comenzaba la era que iba a parir al mas grande movimiento popular de toda América: El Justicialismo.
Aquellos patriotas iniciaron los 12 años mas gloriosos de todos los tiempos, rompiendo los lazos colonialistas que ni la revolución de mayo había tenido la intención de interrumpir. Nacía una nueva Nación.

miércoles, 4 de junio de 2014

A 71 años de la gloriosa revolución de 1943

 
La proclama redactada, de puño y letra, por el Coronel Juan Domingo Perón:
 
Al Pueblo de la República Argentina:
Las Fuerzas Armadas de la Nación, fieles y celosas guardianes del honor y tradiciones de la Patria, como asimismo del bienestar, los derechos y libertades del pueblo argentino, han venido observando silenciosa pero muy atentamente las actividades y el desempeño de las autori­dades superiores de la Nación. Ha sido ingrata y dolorosa la compro­bación. Se han defraudado las esperanzas de los argentinos adoptan­do como sistema la venalidad, el fraude, el peculado y la corrupción. Se ha llevado al pueblo al escepticismo y a la postración moral, des­vinculándolo de la cosa pública explotada, en beneficio de siniestros personajes movidos por la más vil de las pasiones.
"Dichas fuerzas, conscientes de la responsabilidad que asumen an­te la historia y ante el pueblo, cuyo clamor ha llegado a los cuarte­les, deciden cumplir con el deber de esta hora que les impone SA­LIR EN DEFENSA DE LOS SAGRADOS INTERESES DE LA PATRIA.
"PROPUGNAMOS la honradez administrativa, la unión de todos los argentinos, el castigo de los culpables y la restitución al Estado de todos los bienes mal habidos.
"SOSTENEMOS nuestras instituciones y nuestras leyes, persua­didos que no son ellas sino los hombres quienes han delinquido en su aplicación.
"ANHELAMOS firmemente la unidad del pueblo argentino, por­que el ejército de la patria que es el pueblo mismo, luchará por la so­lución de sus problemas y la restitución de derechos y garantías con­culcadas.
"LUCHAREMOS por mantener una real e integral soberanía de la Nación, por cumplir firmemente el mandato imperativo de su tra­dición histórica; por hacer efectiva una absoluta, verdadera y leal unión y colaboración americana y cumplimiento de los pactos y compromisos internacionales"